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PAQUETE DE MODELOS DE DONACIÓN, PERMUTA, RENTA VITALICIA, SUMINISTRO, SECUESTRO, Y HOSPEDAJE.

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Si estás en un lugar alejado donde no hay agente BCP, puedes pagar en el Banco de la Nación, enviando un correo a inforapi@gmail.com puedes recibir automáticamente el número de la cuenta.

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Índice
PAQUETE DE MODELOS DE DONACIÓN, PERMUTA, RENTA VITALICIA, SUMINISTRO, SECUESTRO, Y HOSPEDAJE.




1.- Donación de bienes muebles
2.- Donación de bienes inmuebles
3.- Donación “mortis causa”
4.- Donación conjunta
5.- Donación con pacto de reversión
6.- Donación remuneratoria
7.- Donación con cargo
8.- Permuta simple: modelo genérico
9.- Permuta con saldo en dinero
10.- Renta vitalicia
11.- Secuestro: modelo genérico
12.- Suministro periódico
13.- Suministro continuado
14.- Suministro a título de liberalidad
15.- Suministro indeterminado
16.- Suministro de plazo indeterminado
18.- Suministro con pacto de preferencia en favor del suministrante
19.- Suministro con pacto de preferencia en favor del suministrado
20.- Suministro con pacto de exclusividad en favor del suministrante
21.- Suministro con pacto de exclusividad en favor del suministrado
22.- Hospedaje simple en casa-habitación
23.- Hospedaje complejo en albergue
24.- Hospedaje en época de alta temporada
25.- Hospedaje con estacionamiento de vehículo

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A continuación algunos comentarios sobre las figuras contractuales en cuestión, de acuerdo al código Civil.
ARTÍCULO 1602


Por la permuta los permutantes se obligan a transferirse recíprocamente la propiedad de bienes.


CONCORDANCIAS:
C.C. art.1531


Comentario

Mario Castillo Freyre



Hemos podido constatar que la casi totalidad de Códigos Civiles consultados para la realización de este trabajo optan por definir al contrato de permuta. Los autores consultados coinciden en definir al contrato de permuta como aquel por el cual las partes, denominadas permutantes, se obligan mutuamente a transferirse la propiedad de bienes, sean estos muebles o inmuebles.
Se ha discutido mucho acerca de la autonomía conceptual del contrato de permuta, al extremo de que hay un sector de la doctrina que busca negársela, señalando que se trata de un acto con ninguna o muy poca importancia práctica. Sin embargo, debemos manifestar que no estamos de acuerdo con esta tendencia doctrinal, ya que si bien la pérdida de importancia del contrato de permuta es una realidad innegable en las sociedades modernas, eso no implica que el contrato al cual estamos haciendo referencia deba ser identificado con la compraventa en cuanto a su naturaleza jurídica.
Una vez expresadas las anteriores consideraciones, creemos pertinente señalar las características del contrato de permuta de acuerdo a la legislación nacional vigente:
- Por su nombre, es un contrato nominado.
- Por su regulación, es un contrato típico. Está jurídicamente normado en nuestro Código Civil.
- Por su estructura, es un contrato simple, pues da lugar a una relación jurídica contractual.
- Por su contenido, puede ser tanto un contrato civil, como un contrato mercantil; ya que en virtud del ARTÍCULO 2112 del Código Civil, dicho contrato, al igual que los de compraventa, mutuo, depósito y fianza de naturaleza mercantil, se rigen por las disposiciones del mencionado cuerpo legislativo; y del hecho que en virtud del propio ARTÍCULO 2112 se derogaron los ARTÍCULOS 297 a 314, 320 a 341 y 430 a 433 del Código de Comercio.
- Por su autonomía, es un contrato principal, pues no depende jurídicamente de otro contrato.
- Por su función, es, esencialmente, un contrato constitutivo, aunque puede ser, por excepción, parte de uno modificatorio o regulatorio, pero nunca será un contrato resolutorio, puesto que siempre generará la obligación de transferirse recíprocamente la propiedad de bienes.
- Por los sujetos a quienes obliga, se trata de un contrato individual, ya que las obligaciones creadas por él afectan únicamente a las partes que lo celebran.
- Por la prestación, es un contrato bilateral o sinalagmático, hoy en día, bajo el Código Civil vigente, hablaríamos de un contrato con prestaciones recíprocas (ARTÍCULOS 1426 a 1434 del Código). En el contrato de permuta ambas partes se obligan recíprocamente a transferirse la propiedad de bienes.
- Por su valoración, es, por esencia, un contrato oneroso, por el cual ambas partes se obligan a ejecutar una prestación.
- Por el riesgo, debemos decir que es fundamentalmente un contrato conmutativo, ya que la existencia y cuantía de las prestaciones que deben cumplir las partes son ciertas, vale decir, conocidas de antemano. Pero, al igual que la compraventa, por excepción, puede concertarse de manera aleatoria.
- Por su formación, es un contrato consensual, es decir, que se celebra con el solo consentimiento de las partes.
- Por el tiempo, se trata, fundamentalmente, de un contrato de ejecución inmediata, pero nada impide que las partes acuerden diferirla, o, inclusive, hacerlo de ejecución continuada (naturalmente, nos estamos refiriendo al supuesto de ejecución continuada en la modalidad periódica).
Por el tiempo, también, es -en lo fundamental- un contrato a plazo fijo, ya que generalmente se establece en qué momento ambos permutantes deben transferirse la propiedad de los bienes sobre los que han tratado (si nada se estableciera al respecto, regirán, en la medida de lo posible, las disposiciones de los ARTÍCULOS 947 y 949 del Código Civil).

Por la negociación, es, generalmente, un contrato de negociación previa, es decir, en que las partes tienen la libertad de modelar el contenido, pero podría tratarse de un contrato por adhesión o que contenga cláusulas generales de contratación, ya que nada lo impediría -mas estos dos últimos supuestos son infrecuentes-.
Por sus efectos, es un contrato meramente obligatorio u obligacional.
Por el rol económico, es un contrato de cambio, ya que está destinado a la circulación de la riqueza; y de disposición, pues implica una disminución en el patrimonio de cada permutante (que se verá compensada con la contra prestación que debe recibir del otro).


DOCTRINA

ARIAS SCHREIBER, Max. Exégesis del Código Civil peruano de 1984. Tomo 11. Librería Studium. Lima, 1991; BADENES GASSET, Ramón. El contrato de compraventa. Librería Bosch. Barcelona, 1979; BOISSONADE, G. Code Civil pour I'Empire du Japón. Tokio, 1890; BORDA, Guillermo A. Manual de contratos. Editorial Perrol. Buenos Aires, 1985; CASTILLO FREYRE, Mario. El precio en el contrato de compraventa y el contrato de permuta. Biblioteca Para Leer el Código Civil, Vol. XIV. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 1993; CASTILLO FREYRE, Mario. El bien materia del contrato de compraventa. Biblioteca Para Leer el Código Civil, Vol. XIII. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 1992; CASTILLO FREYRE, Mario. Los contratos sobre bienes ajenos. Concytec. Lima, 1990; DE LA PUENTE Y LAVALLE, Manuel. El contrato en general. Biblioteca Para Leer el Código Civil, Vol. XI. Fondo Editorial de la Pontifica Universidad Católica del Perú. Lima, 1993; JOSSERAND, Louis. Derecho Civil. Bosch y Cía. Editores. BuenosAires, 1952; REVOREDO MARSANO, Delia (compiladora). Código Civil. Exposición de Motivos y Comentarios. Okura Editores. Lima, 1985; WAYAR, Ernesto C. Compraventa y permuta. Editorial Astrea. Buenos Aires, 1984 .


JURISPRUDENCIA

"Dos años antes de que se transfiriera al actor la propiedad del bien sub/itis mediante escritura pública imperfecta como pago por sus servicios prestados, el mencionado bien fue objeto de expropiación y posterior adjudicación con fines de reforma agraria. Para verificar si hay permuta o compraventa sería menester evaluar la prueba, esto es, la escritura pública imperfecta protocolizada como compraventa ante notario público, labor que no puede realizarse en sede casatorian•
(Cas. N" 117•2000-Puno. Data 20,000. Explorador Jurisprudencia/ 2005 • 2006. Gaceta Jurfdica S.A.)



• ARTÍCULO 1621


Por la donación el donante se obliga a transferir gratuitamente al donatario la propiedad de un bien.


CONCORDANCIAS:
C.C. arts. 885. 886, 1623, 1624. 1625, 1627


Comentario

Guillermo Lobmann Luca de Tena



Según el texto del ARTÍCULO, la donación solo puede consistir en la transferencia gratuita al donatario de la propiedad de un bien.
Es indispensable señalar que la gratuidad no siempre importa liberalidad, entendiendo esta como voluntad de desprendimiento con intención de conceder a otro una ventaja patrimonial, sin que exista obligación de hacerlo y sin contra prestación alguna. La donación es gratuita por ser de liberalidad, pero no gratuita sin liberalidad, como por ejemplo pueden serlo el mandato o el comodato. Por eso hubiera sido preferible que el ARTÍCULO aludiera a la liberalidad de la donación, no a la gratuidad.
Liberalidad es la espontánea voluntad de enriquecer al donatario con el correlativo empobrecimiento del donante. Y por ser espontánea, no son exigibles los contratos preparatorios que obliguen a celebrar un futuro contrato de donación.
Es estrecha la definición con el contenido de la obligación que el Código adjudica a la donación: solo la transferencia de propiedad de un bien. Esta decisión legal ha soslayado la posibilidad de reputar como donaciones a las liberalidades que contractualmente tengan por objeto la disposición de otros elementos patrimoniales del donante. Pienso, por ejemplo, en derechos de crédito contra terceros; en la constitución de derechos reales en favor del donatario; en la posibilidad de asumir obligaciones en favor del donatario o en favor de un tercero liberando al donatario; en la renuncia contractual de un derecho; o incluso en extinguir obligaciones del donatario frente al donante, a semejanza del legado Iiberatorio (ARTÍCULO 762).

Sobre el objeto o contenido material de la donación tal como está legislada, considero inválida la donación de bienes o derechos futuros o no existentes en el patrimonio del donante, salvo lo dispuesto en el ARTÍCULO 1627. Para estos fines me parece que no deben reputarse como bienes futuros los corporales en proceso de construcción o confección, aunque no estén registrados. En cambio, debiera ser válida la donación de frutos futuros, siempre que se indiquen el momento o el plazo, según corresponda.
También debiera ser nula la donación de la universalidad del patrimonio del donante o de una alícuota, porque en este caso el contrato sería un disfraz de testamento, instituyendo, en la práctica, al donatario, como una especie de heredero anticipado.
El Código no ha prohibido la donación alternativa, aunque la elección haya quedado librada al arbitrio del donante.
Por otra parte, como no hay otro ARTÍCULO donde hacerlo, creo útil referirme aqul a dos temas de importancia.
El primero es que la oferta de donación debe caducar si no se acepta antes de la muerte o incapacidad sobrevenida del oferente. Es la situación inversa a la prevista en el artIculo 1387, que se refiere al ofrecido destinatario, no al oferente.
El segundo es que, lamentablemente, el Código omite contemplar el caso de oferta de donación que se hace a varias personas. En tal supuesto, lo atendible es que cada una de ellas pueda aceptarla por la parte que le corresponda, salvo que el donante haya estipulado la solidaridad.


DOCTRINA

ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. Exégesis del Código Civil peruano de 1984. Tomo 11. Tercera edición. Gaceta Jurídica. Lima, 2000; BIONDI, Biondo. Sucesión testamentaria y donación. Traducción del italiano por Manuel Fiaren. Segunda edición. Bosch. Barcelona, 1960; LEON BARANDIARAN, José. Tratado de Derecho Civil. Tomo V. WG Editor. Lima, 1992; LOHMANN LUCA DE TENA, Guillermo. Derecho de Sucesiones. Biblioteca Para Leer el Código Civil, Vol. XVII. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 1995-2002.


JURISPRUDENCIA

"La donación constituye un acto de liberalidad entre vivos, bilateral, solemne y con efectos inmediatos a la fecha de su celebración".
(Exp. N° 246-89-La Libertad. Ejecutoria Suprema del 12112190, SPIJ)


ARTICULO 1923

Por la renta vitalicia se conviene la entrega de una suma de dinero u otro bien fungible, para que sean pagados en los períodos estipulados.


CONCORDANCIAS:
c.c. arts. 1457 a/1469

Comentario
Claudia Canales Torres


Como dice Max Arias Schreiber, el contrato de renta vitalicia es una institución jurídica que ha sido y es objeto de controversias, agregando que, en efecto, los tratadistas han mostrado diversos criterios tendentes a su mantenimiento, unos, y a su supresión otros(l).
Este ARTÍCULO del Código Civil contiene la definición de renta vitalicia, y en el cual se encuentran descritas las prestaciones objeto de este contrato, así como sus principales características.
De la definición contenida en este ARTÍCULO, se entiende que el contrato de renta vitalicia es uno por el cual una persona asume la obligación de pagar una pensión periódica a otra persona durante un tiempo indeterminado, porque ello depende de la duración de la vida de una o varias personas.

(1) ARIAS SCHREIBER PEZET. Max. • Exégesis del Código Civil peruano de 1984•. Tomo 11I. Gaceta Jurídica. lima. 2000. p. 331.


Como caracteriza Wameyer a la figura, "bajo una renta vitalicia es de comprender un unilateral aprovechable derecho que al titular le es concedido durante la vida de una persona, y cuyo importe consiste en prestaciones sucesivamente periódicas e iguales en dinero, o que las reemplacen"(2). Por lo tanto, la función fundamental de la renta vitalicia consiste en la entrega de una suma de dinero u otro bien fungible, para su abono a favor del rentista, en la forma y tiempo que señale el correspondiente contrato (3).

De dicha definición se desprenden las dos principales partes del contrato que. son, en primer lugar, el obligado al pago de la renta, vale decir el constituyente de la misma, el vitalizante, y en segundo lugar la persona acreedora de la obligación de entrega de dicho pago por parte del vitalizante. Arias Schreiber hace notar que el numeral bajo comentario no expresa a favor de quien deba hacerse la entrega de la renta, vale decir no se especifica quien es el rentista, el beneficiario de la pensión. Lo usual, ciertamente, es que se haga a favor de la contraparte(4), A pesar de ello, la doctrina admite que puede designarse como beneficiario a una persona distinta.

Por consiguiente, el beneficiario de la renta objeto del contrato, vale decir, el rentista o vitalizado, podrá ser o el acreedor de la obligación del pago de dicha renta, o una tercera persona ajena a la relación contractual. Por tal razón, cabe precisar que el contrato de renta vitalicia también puede provenir de un contrato en favor de tercero, en cuyo caso, el promitente sería el obligado al pago de la renta, el estipulante sería el acreedor del cumplimento de la obligación del pago de la renta y el beneficiario de la renta, el rentista o vitalizado, sería una tercera persona, ajena a la celebración de este contrato, en cuyo provecho se ejecuta la prestación a cargo del vitalizante.

Por ejemplo, sería el caso de la renta que se obliga a pagar "A" a favor de "C", durante toda la vida de este, recibiendo a cambio un bien que le transfiere "B". En esta hipótesis, las partes contratantes serían "A" y "B", Y el beneficiario de la pensión sería "C". Se advierte claramente que nos encontraríamos frente a un contrato a favor de tercero, regulado por los ARTÍCULOS 1457 a 1469 del Código Civil (5). Por lo tanto, es una regla general que el constituyente se obligue a pagar la renta a la contraparte. Empero, no existe razón alguna para impedir que se haga en beneficio de un tercero, que es una figura contractual regulada en los ARTÍCULOS antes mencionados (6).

En este sentido, la prestación primordial objeto de la renta vitalicia está dada por la pensión que debe ser pagada al acreedor, es decir al vital izado, por el deudor, es decir el vitalizante.

(2) Citado por LEÓN BARANDIARÁN, José. "Tratado de Derecho Civil". Tomo VI. WG Editor. Lima, 1993, p. 237.
(3) ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Renta vitalicia". En REVOREDO DE DEBAKEY, Delia (compiladora). "Código Civil. Exposición de motivos y comentarios". Tomo VI. Artes Gráficas de la Industria Avanzada. Lima, 1985. p.704.
(4) ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Exégesis ...•. Op. cit., p. 349. (5) ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Exégesis ...•. Op. cit., p. 349.
(6) ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Renta vitalicia ...•. Op. cit., p. 705.


El objeto de la renta vitalicia desde el punto de vista de la prestación a cargo del constituyente, debe ser, necesariamente, la entrega de una suma de dinero u otro bien fungible, o sea uno que se puede sustituir por otro de igual naturaleza o especie. Lo común es que la pensión o rédito consista en dinero, pero podría también consistir en una determinada cantidad de cosas fungibles. Puede también ser una prestación de carácter mixto. Este elemento objetal se presenta en toda clase de renta vitalicia, sea que se haya formado a título oneroso o a título gratuito por espíritu de liberalidad, producto de una donación o legado(7).
Cabe precisar que nuestro Código Civil sigue las pautas del anterior y no limita la renta a la entrega de una suma de dinero, como sucede en el ARTÍCULO 2074 del Código Civil argentino. Arias Schreiber explica que autores de la categoría de Salvat han sostenido la tesis de que si la renta pudiese ser estipulada en bruto sería fuente de graves dificultades que el legislador quiso evitar y que de poderse estipular en servicios habría significado una sujeción de la persona que debía prestarlos, incompatible con el principio de la abolición de las servidumbres de esta clase(8).
En el Perú ciertamente no es válido estipular el pago de la renta en servicios, por las razones señaladas por Salvat. En cambio, no se encontró razón suficiente para suprimir la renta en especie, si bien es exacto que ordinariamente lo que recibe el rentista es una suma de dinero(9).
Por lo tanto, el ARTÍCULO bajo comentario, a semejanza del antiguo Código Civil de 1936, permite que la renta vitalicia no se encuentre limitada al pago de una suma de dinero, sino que pueda ser pactada en otros bienes muebles de naturaleza fungible (es decir, aquellos que carecen de individualidad propia y que se expresan en términos genéricos, por unidades de cantidad, peso, medida, etc.) siempre que su cuantía sea determinada(lO).
En cuanto a su operatividad prestacional, cuando una renta vitalicia se constituye a título gratuito estamos ante un contrato con prestación unilateral, dado que solo una de las partes, el vitalizante, tiene a su cargo una prestación, la del pago de la renta, frente al vitalizado, el acreedor de esta. En cambio, cuando se constituye una renta vitalicia onerosa, surge un contrato con prestaciones recíprocas, ya que se da la existencia de una contraprestación por parte del rentista.


(7) LEÓN BARANDIARÁN. José. Op. cit., pp. 249-250.
(8) ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. •Renta vitalicia ...•. Op. cit., p. 704. (9) ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. •Renta vitalicia ...•. Op. cit., p. 705. (10) ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. •Exégesis ...•. Op. cit., p. 349.


De las disposiciones contenidas en este ARTÍCULO del Código Civil, se desprende también el carácter temporal de la renta vitalicia. En efecto, parte de la esencia de la renta vitalicia, es ser un contrato de tracto sucesivo, que se debe dar de manera ininterrumpida, y de ejecución periódica, vale decir, que se debe establecer plazos en los cuales debe abonarse el pago de la renta(l1). Por lo demás, el citado ARTÍCULO hace referencia a la pensión, la cual debe ser pagada periódicamente, según lo que al respecto se estipule en el acuerdo. Así, las partes convienen los plazos dentro de los cuales se pagará la pensión; por ejemplo: por años o meses(12). En principio, el monto de la renta es fijo, pero no habría inconveniente, sea en virtud del acuerdo original o por acuerdo posterior, en que se establezca que el monto de las rentas periódicas varíe según determinados índices de referencia, por ejemplo, el costo de vida(13).
León Barandiarán, al comentar estos temas, explica que en caso de que la renta vitalicia se constituya a título oneroso y no a título gratuito, hay una previa obligación a cumplir por el rentista a favor del obligado a pagar la pensión, y esta obligación estriba en la transferencia en propiedad de un determinado capital por el acreedor de la renta a favor del obligado a esta. En efecto, el ARTÍCULO 1753 del Código Civil derogado, hacía referencia a dicho capital de que ahora se habla. Los ARTÍCULOS 1753, 1758, 1759 Y 1766 hacían también referencia al capital. En las normas del contrato de renta vitalicia del Código Civil de 1984 no se emplea el término "capital". Este puede consistir ya en un bien mueble (por ejemplo, una cantidad de dinero), ya en un bien inmueble, ya en una y otra cosa. Por la naturaleza propia de la transferencia del bien o de los bienes que constituyen el capital, el transferente queda obligado a las respectivas obligaciones por evicción y saneamiento(14) .
En conexión con este punto del objeto del contrato, es decir, de lo que debe pagarse por concepto de la renta vitalicia, en nuestro ordenamiento jurídico existía una limitación que fijaba el ARTÍCULO 1766 del Código Civil de 1936. Este rezaba así: "Se prohíbe la constitución de renta a título oneroso a base de más de la mitad del capital del acreedor, cuando este tenga herederos forzosos". El precepto tenía por fundamento defender el derecho de los herederos forzosos, es decir, los legítimos. La ley se precavía frente al hecho de que se entregara por una persona la totalidad de su patrimonio o una parte considerable de él, esto es, más de la mitad, para obtener una pensión vitalicia, por un tiempo que no se puede saber cuanto durará, de modo que los herederos forzosos vendrían a recibir un patrimonio sensiblemente disminuido a la muerte de su causante(15) .


(11) ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Exégesis ...•. Op. cit, p. 349.
(12) LEÓN BARANDIARÁN, José. Op. cit, p. 249.
(13) LEÓN BARANDIARÁN, José. Op. cit., p. 253.
(14) LEÓN BARANDIARÁN, José. Op. cit., p. 248.
(15) LEÓN BARANDIARÁN, José. Op. cit., pp. 246-249.

En el caso del exceso que resultaba por aplicación del ARTÍCULO 1766, se reducía en lo que representaba aquel. Esto es lo que dice en el ARTÍCULO 1970 del Code Civil, que puede servir como antecedente al ARTÍCULO 1766 del derogado Código Civil de 1936. El monto de la pensión es el que se determine en el acto jurídico respectivo. A ello se refería el ARTÍCULO 1753. No hay un límite al respecto, como por ejemplo, el representado por un determinado interés que producirá el capital. Ello obedecía al carácter aleatorio del contrato. El único límite era el que derivaba del ARTÍCULO 1766, antes mencionado{16l. Cabe precisar que esta norma no ha sido receptada por nuestro vigente Código Civil.
Por lo demás, la obligación pasa a los herederos del vitalizante, así como el derecho pasa a los herederos del vitalizado, mientras dure la vida contemplada.

DOCTRINA

ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Renta vitalicia". En REVOREDO DE DEBAKEY, Delia (compiladora). "Código Civil. Exposición de motivos y comentarios". Tomo VI. Artes Gráficas de la Industria Avanzada. Lima, 1985; ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Exégesis del Código Civil peruano de 1984". Tomo 111. Gaceta Jurídica. Lima, 2000; LEÓN BARANDIARÁN, José. "Tratado de Derecho Civil". Tomo VI. WG Editor. Lima. 1993.
(16) LEÓN BARANDIARÁN. José. Op. cit., p. 249.



HOSPEDAJE


DEFINICIÓN

ARTÍCULO 1713


Por el hospedaje, el hospedante se obliga a prestar al huésped albergue y, adicionalmente, alimentación y otros servicios que contemplan la ley y los usos, a cambio de una retribución. Esta podrá ser fijada en forma de tarifa por la autoridad competente si se trata de hoteles, posadas u otros establecimientos similares.

CONCORDANCIAS:
C.C. arto 1714
D.S. 029•2004-MINCETUR arts. 3, 6, 7


Comentario

Manuel Muro Rojo


1. Antecedentes

El contrato de hospedaje es regulado por primera vez, como contrato típico en el Derecho peruano, en el Código Civil de 1984. Esto no quiere decir que sea una figura contractual de reciente formación; muy por el contrario, sus antecedentes se remontan hasta tiempos antiquísimos, pues como señala Arias Schreiber (p. 665), "el desplazamiento de las personas y el requerimiento vital de recuperarse de la fatiga de los viajes determinó que desde antiguo" surgiera la necesidad del albergue u hospedaje".
Los orígenes de este contrato se pierden, pues, en el tiempo. Incluso se dice que históricamente el concepto de "hospitium" no es una creación del pueblo romano (ZAR, citado por ARIAS SCHREIBER, p. 665), sin embargo, como actividad económica sí se organiza recién en Roma como una forma primitiva de prestación de servicios.
En todo caso, se puede hallar en las Siete Partidas alguna referencia al hospedaje con motivo de los bienes que se dan en depósito al contratar albergue; diciéndose más o menos así: mandamos que todos las cosas que los hombres que van camino por tierra o por mar, metieron en las casas de los hostaleros o de los taberneros, o en los navíos que andan por mar o por los ríos; aquellas que fueron y metidas, con sabiduría de los señores de los hostales, o de las tabernas, o de las naves, o de aquellos que estuvieron en lugar de ellos, que las guarden de guisa que se pierdan, ni se menoscaben por su negligencia, por engaño que ellos hiciesen, o por otra culpa, o si las hurtasen algunos de los hombres que vienen con ellos; entonces ellos serían tenidos de pechar todo cuanto perdiesen, o menoscabasen (Ley 26, tít. VIII; parto 5a, cfr. LEON BARANDIARAN, p. 155).
Más adelante, el negocio de hospedaje y la consecuente relación contractual que de este se origina, se acrecienta en la Edad Medía y se convierte en una actividad masiva y habitual con el paso del tiempo hasta llegar a nuestros días; sin embargo, en el Perú la figura contractual, si bien es reconocida como contrato nominado, no adquiere tipicidad propia sino recién con el Código Civil vigente, es decir, antes de ello no se reguló en los Códigos de 1852 ni de 1936.
Los primeros vestigios normativos en relación con esta figura se dan a partir del decreto supremo sobre casas de hospedaje (20 de abril de 1946), del decreto supremo reglamentario de la industria hotelera (6 de agosto de 1949) y el Reglamento de Establecimientos de Hospedaje (D.S. N° 006-73-IC/DS de 29 de marzo de 1973).
Posteriormente se dictaron tres Reglamentos de Establecimientos de Hospedaje, derogando el de fecha más reciente al inmediato anterior; así tenemos el aprobado por D.S. N° 012-94-ITINCI de 22 de junio de 1994; el aprobado por D.S. N° 023-2001-ITINCI de 13 de julio de 2001; y el aprobado por D.S. N° 029-2004MINCETUR de 27 de noviembre de 2004, en actual vigencia. Cabe precisar que las disposiciones contenidas en estos reglamentos son de orden administrativo, de manera que regulan la clasificación, categorización, requisitos, condiciones mínimas, supervisión, infracciones y sanciones, entre otros aspectos, de los establecimientos dedicados a la actividad de hospedaje. Salvo la definición de "contrato de hospedaje" que se puede hallar en ellos, no están normadas las relaciones jurídico-contractuales entre el hospedante y el huésped; esto recién se da, como ya se dijo, en los artículos 1713 al 1727 del Código Civil de 1984.


2. Definición

El contrato de hospedaje es definido legalmente en el Código Civil por el artículo 1713, en los siguientes términos: "Por el hospedaje, el hospedante se obliga a prestar al huésped albergue y, adicionalmente, alimentación y otros servicios que contemplan la ley y los usos, a cambio de una retribución. Esta podrá ser fijada en forma de tarifa por la autoridad competente si se trata de hoteles, posadas u otros establecimientos similares".
Para nosotros esta definición, que data desde 1984, es la que realmente describe la figura y determina sus elementos; pues si bien el actual Reglamento de Establecimientos de Hospedaje también contiene aparentemente una definición de este contrato, según se podría desprender de su artículo 3 literal o), en realidad lo que allí se señala no es propiamente una definición de la figura; pues se dice que: "Es la relación jurídica que se genera entre el huésped y el establecimiento de hospedaje, por la sola inscripción y firma en el Registro de Huéspedes, se regula por el Derecho común, las normas del propio establecimiento de hospedaje y las disposiciones contenidas en el presente reglamento / Las agencias de viajes y turismo u otras personas naturales y jurídicas que pudieran intermediar en la contratación de los servicios de alojamiento, no son parte del contrato de hospedaje referido en el párrafo precedente".
Como se puede observar, en el reglamento se alude a otras cuestiones: la forma, la normativa aplicable y la aclaración, obvia e innecesaria, de quienes no son parte del contrato.


3. Elementos del contrato

De la definición legal del contrato de hospedaje se desprenden sus principales elementos, que ahora vamos a detallar.
En cuanto al elemento subjetivo, en este contrato las partes son el hospedante y el huésped. El hospedante puede estar organizado como persona natural, negocio unipersonal o persona jurídica, en este último caso bajo cualquiera de las modalidades reguladas en la Ley General de Sociedades, o como empresa individual de responsabilidad limitada, conforme al D.L. N° 21621. De acuerdo al Reglamento de Establecimientos de Hospedaje estos se clasifican y/o categorizan en la siguiente forma: Hotel (1 a 5 estrellas); Apart - Hotel (3 a 5 estrellas); Hostal (1 a 3 estrellas); Resort (3 a 5 estrellas); Ecolodge y Albergue, estos últimos sin rango de estrellas.

Es pertinente agregar que para que el hospedante pueda operar como tal, sea como fuere que esté organizado o constituido legalmente, debe cumplir los requerimientos y exigencias formales que señala el Reglamento de Establecimientos de Hospedaje vigente. Tales exigencias son, por ejemplo, que para el inicio de actividades deberán: i) estar inscritos en el Registro Único de Contribuyentes (RUC); ii) contar con licencia municipal de funcionamiento, y iii) cumplir con las demás disposiciones municipales correspondientes. Asimismo, las condiciones mínimas que deben cumplir los establecimientos de hospedaje son: i) seis habitaciones o más; ii) ingreso para la circulación de los huéspedes y personal de servicio; iii) área de recepción; iv) botiquín de primeros auxilios; v) área de las habitaciones (incluyendo el área de c1óset y guardarropa) con 6 m2 o más; vi) área total de los servicios higiénicos privados o comunes con 2 m2 o más; vii) servicios higiénicos revestidos con material impermeable y área de ducha con revestimiento de 1.80 m; viii) ascensor, en caso de establecimiento de cinco o más plantas; entre otros requerimientos.
Con relación al huésped, este necesariamente por razones obvias debe ser persona natural.
Por otro lado, en lo que concierne a los elementos objetivos, es decir, a las prestaciones que se derivan de las obligaciones de las partes, el hospedante está obligado a prestar alojamiento o albergue en las habitaciones de su local y, adicionalmente, alimentación y otros servicios que pudieran haberse convenido (lavandería, por ejemplo). Además, el hospedante asume una obligación subsidiaria y consecuente responsabilidad respecto de la custodia o eventual depósito de los bienes del huésped, a lo cual nos referiremos al comentar los artículos 1718 al 1724.
A su turno, el huésped está obligado a pagar la respectiva retribución, la misma que normalmente está fijada a modo de tarifa. y aunque la norma dice que esta puede ser aprobada por la autoridad administrativa competente, esto en la realidad no ocurre, rigiéndose por las reglas del mercado de oferta y demanda.


4. Caracteres del contrato

Entre los principales caracteres de este contrato tenemos los siguientes:
Se trata de un contrato nominado y típico.
Es un contrato que se puede presentar como simple o complejo dependiendo de si la prestación se reduce al alojamiento o se extiende a otros servicios (alimentación, lavandería, estacionamiento).
Es un contrato de naturaleza civil o mercantil, pues puede ser celebrado por particulares que no ejercen la actividad habitualmente, como por hospedantes organizados empresarial mente.
El hospedaje es un contrato principal, pues no depende jurídicamente de otro contrato.
Es un contrato consensual, pues se forma con el solo consentimiento de las partes, aun cuando el Reglamento de Establecimientos de Hospedaje señale que se forma por la sola inscripción y firma en el Registro de Huéspedes.
Es un contrato de duración, por el tiempo que dure el alojamiento del huésped. No es un contrato de negociación previa, sino que se forma sobre la base de cláusulas predispuestas aprobadas o no por la autoridad administrativa.
Es un contrato de prestaciones recíprocas, oneroso y conmutativo.


DOCTRINA

ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Hospedaje". En REVOREDO DE DEBAKEY, Delia (compiladora). "Código Civil. Exposición de motivos y comentarios". Tomo VI. Okura Editores. Lima, 1985; ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Exégesis del Código Civil peruano de 1984". Colección completa. Tomo 1. Gaceta Jurídica. Lima, 2006; CASTILLO FREYRE, Mario. "Tratado de los contratos típicos". Tomo 111, Hospedaje I Comodato. Biblioteca Para Leer el Código Civil, Vol. XIX. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2002; LEON BARANDIARAN, José. "Tratado de Derecho Civil". Tomo VI. WG Editor. Lima, 1993.

NORMAS REGLAMENTARIAS Y CLÁUSULAS GENERALES


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